//Coaching asistido con equinos: empoderamiento de la mujer

Coaching asistido con equinos: empoderamiento de la mujer

El empoderamiento de la mujer sigue de moda, término impulsado en la Conferencia Mundial de las Mujeres de Naciones Unidas en Beijing (1995), para referirse al aumento de la participación femenina en procesos de toma de decisiones y acceso al poder, como estrategia para la igualdad y la equidad.
Cualidades tiene muchas, pero está atrapada en estereotipos y perdió la esencia femenina, ésa que las yeguas mantienen intactas, sabiendo con certeza quiénes son y qué necesitan hacer, no para ganarse un lugar, sino porque si pierden su autenticidad y valores, la manada dejaría de existir.

Ella, mujer

Hermosa, inteligente, sensible, hasta insegura. No confía en su capacidad de tomar decisiones, ni en su intuición, se coloca en segundo plano y cree no aportar lo suficiente. Permite que el matrimonio y su entorno familiar bajen su autoestima.

Como ella acuden muchísimas a sesiones de aprendizaje asistidas con equinos. ¿Buscan equidad e igualdad de género? No. Sólo encontrarse a sí mismas y ser felices para desarrollar su papel, incluyendo roles tan diversos como esposa, madre, hermana, hija y amiga.

Ella, yegua
Camina con nonchalance, vocablo francés que se traduce como “indiferencia”. Pero no. Es más una mezcla de seguridad, respeto, nobleza, belleza, libertad y dignidad. Así se desplaza la mayoría de las yeguas maduras, en medio de la manada, convirtiéndose en un modelo a seguir y asumiendo sus diferentes roles sin conflictos ni prisas. Conocen sus prioridades, buscan lo que requieren y se auxilian con los tíos y tías, al convertirse en madres, dándose sus espacios.

Contemplarlas nos reconecta con nuestro centro, dándonos el aliento para recuperar la identidad y fortaleza, sobrellevar frustración, miedos y enojo, para tomar conciencia de nuestro entorno, soltar la tristeza profunda, eliminar la intolerancia, fomentar la asertividad y desarrollar compasión,
nobleza, capacidad de escucha y de colaboración.


Inteligencia emocional

Convivir con caballos es trabajar con sus emociones y sentimientos. En temas femeninos, iniciamos siempre con problemáticas de baja autoestima, falta de confianza, inseguridad y poca claridad, provenientes de una falta de valoración propia, debida en su mayoría a un entorno poco favorable, sufriendo autoritarismo, abusos de todo tipo o control excesivo.

Poner límites suele ser lo primero que enseñan a las mujeres. Las yeguas no se ponen en riesgo ni en situaciones de desventaja, porque saben cómo y cuándo hacerlo con los demás miembros que intentan moverlas de su lugar, física y emocionalmente, incluso sus propias crías.

Ahí no sufren abusos, acosos, maltratos ni violencia, por tanto no reaccionan con injusticia ni exaltaciones. Son firmes, constantes y puntuales en sus reprimendas, lo que les permite no llevar cargas del pasado que les obliguen a tener reacciones exacerbadas (estallar o implotar) o mal dirigidas (hacia quienes están cerca).
Siempre son congruentes: ante un peligro o un estímulo negativo, huyen; ante uno positivo, se quedan y disfrutan. Para esta especie, nuestras emociones funcionan como estos estímulos externos: evidenciarlos a través de sus reacciones físicas nos permite recrear situaciones de vida, ayudándonos a discernir nuestra realidad, sin filtros ni expectativas, empujándonos a tomar decisiones adecuadas para preservar la integridad emocional y física. Estas experiencias vivenciales fortalecen la autoestima, la confianza y la seguridad que necesitamos para enfrentar los retos
cotidianos.

El aprendizaje asistido con equinos es una herramienta extraordinaria para guiar a la mujer hacia una felicidad no basada en fantasías. Compartir experiencias con una manada en semilibertad, que actúa como un espejo, provee un espacio cálido y eficiente para redescubrir su autenticidad y
sabiduría interior. En ese modelo social sano y equilibrado, se reconcilia consigo misma, confía en su capacidad de resolución de retos y conflictos, fluye con los acontecimientos y suelta amarres emocionales. Y vuelve a brillar no para el mundo, sino para sí misma.