//Cowboys, rodeos y la doma vaquera

Cowboys, rodeos y la doma vaquera

Hace apenas cinco siglos, con la llegada de los caballos que trajeron los españoles a América, se inició en este continente una tradición ecuestre de tal magnitud que ha llegado a ser, pese a su breve historia, una de las más importantes del planeta. Y esto no sólo por las variadas razas caballares y el enorme número de ejemplares criados en el Nuevo Mundo, sino también por el inmenso acervo cultural que representan las prácticas y costumbres de los distintos pueblos americanos que se han vinculado al caballo a lo largo de estas cinco centurias.

Como un claro ejemplo de lo anterior, están varias naciones amerindias, pues menos de un siglo después de la Conquista de México, ya corrían por el centro y norte del país grandes manadas de caballos salvajes que poco a poco se extendieron hacia las extensas praderas norteamericanas y en breve, las tribus de indígenas que habitaban aquellas vastas regiones, se convirtieron en grandes amantes del caballo y en extraordinarios e intrépidos jinetes, lo que provocó un cambio radical en su estilo de vida, que adoptó como eje fundamental a este fascinante équido.

Debido a esa acelerada prosperidad en la crianza de toros y vacas, muy pronto hubo la necesidad de controlar a los enormes hatos de bovinos que cada vez eran más grandes y numerosos. Para ello, surgió una nueva generación de expertos jinetes que se especializó en el manejo del ganado, destacándose por el conocimiento y perfecto dominio de sus monturas, ya que el uso del caballo para ese fin facilitó sustancialmente el duro día a día de aquellos vaqueros.