//Sillas de montar (2da parte)

Sillas de montar (2da parte)

Las sillas primigenias

En la cordillera del Altai, en Siberia, se han encontrado las tumbas de antiguos jinetes que fueron enterrados acompañados de sus caballos. Entre los valiosos e interesantes objetos descubiertos en estos sepulcros, se han encontrado hermosos y elaborados cojines que cumplían la función de primitivas sillas de montar, pues se colocaban sobre el lomo del animal y encima se sentaba el jinete, logrando así una cabalgata considerablemente más cómoda.

Una de estas almohadillas llama la atención por su belleza. Está elaborada con fieltro y tiene aplicaciones de piel y pelo de caballo. Los materiales fueron teñidos de diferentes colores y se dispusieron para formar elaboradas colgaduras que adornan la parte central de la pieza, lugar en el que se representó a un impresionante grifo atacando a un gran carnero. Este hermoso objeto está relleno de pelo de venado, que lo hizo más confortable para el jinete y fue fabricado en el s. IV a. C.

Los primeros jinetes usaron durante siglos estas mantillas acolchadas que carecían de estribos, los cuales no aparecerían sino hasta mil años más tarde, en el s. V. Las elaboraban con distintos materiales, incluyendo el cuero, y además, si el dueño era un personaje importante, las adornaban con oro, plata y bronce, lo mismo que al resto de los arreos de sus corceles.

En algunas representaciones escitas, se puede apreciar detalladamente el manejo que hacían de sus caballos y también es posible observar los arneses que utilizaban para estos animales, destacándose sus rudimentarias sillas, mismas que se aseguraban al animal por medio de un cincho y una pechera (pechopretal), evitando así que estas primitivas monturas se deslizaran de su lomo.

En Pazyryk, Rusia, se descubrió una pieza de fieltro en la que está representado un jinete que va a horcajadas sobre un elegante corcel. En este lienzo se puede identificar una primigenia silla de montar, en la cual no se aprecia el cincho, pero que si cuenta con pechera y baticola (grupera), implementadas para asegurar la almohadilla e impedir que quien monta pierda el equilibrio. Esta pieza fue realizada en el s. IV a. C.

No obstante de las evidentes ventajas del uso de estas antiguas sillas de montar, el gran erudito griego Jenofonte (431-354 a. C.), insistía en que se debía montar directamente sobre el animal. No hay que olvidar que este sabio fue un verdadero experto en equitación y que dejó a la posteridad sus valiosos escritos sobre este difícil arte.

Haciendo caso de Jenofonte, casi todo el arte griego antiguo en el que se representaron jinetes, estos van sobre el dorso desnudo del corcel. No obstante, en algunos raros casos es posible observar caballos con mantillas, pecheras y gamarras.

Edad Media

Durante la Edad Media europea, aparecieron aquellas sillas de montar cuyo diseño permitía que el jinete pudiera recargarse en el borrén trasero, ya que tenía que encontrar ahí un consistente apoyo para no irse de bruces sobre el cuello del caballo debido a su pesada armadura. Esta situación también servía para resistir los fuertes choques al confrontar a la caballería enemiga.

A través del Medioevo y durante el Renacimiento, en Europa se siguieron utilizando este tipo de sillas. Por supuesto, fueron modificadas y surgieron variantes muy particulares en cada región o país. Hoy en día, todavía se utilizan con distintos propósitos y en diferentes situaciones, por ejemplo, en la Escuela Española de Equitación de Viena.

Sin embargo, en el s. XIX se observó que estas monturas que hasta ese momento habían sido tan útiles para diferentes cometidos, ya no lo eran tanto para otras actividades como podría ser la disciplina de Salto, por ejemplo. Entonces se buscaron diseños en los que el jinete se pudiera apoyar en un centro de gravedad ubicado hacia adelante del animal.

Se dice que el italiano Federico Caprilli (1868-1908) revolucionó el concepto de las sillas de montar, basado en su experiencia en la caballería militar, siendo quien perfeccionó esas monturas “adelantadas”. No obstante, se sabe que los árabes y los mongoles habían desarrollado unas con este concepto desde el s. XI. En la actualidad se utiliza una enorme variedad de acuerdo con el objetivo que se persigue y todas ellas toman lo mejor de ambas corrientes para hacerlas más eficientes y cómodas.

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